Casa Fígols » L'elaboració artesanal ens permet cuidar-te com ningú.

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Historia

La de Casa Fígols es la historia
de una familia comprometida.

Comprometida con el territorio, porque siempre ha mantenido la apuesta de trabajar desde el pequeño pueblo de Montmajor (Barcelona), contar con los productores de su entorno y ofrecer trabajo a sus vecinos. Comprometida con la calidad, porque desde buen comienzo se ha preocupado por un producto y un servicio excelentes, aunque eso conlleve, a corto plazo, algunas renuncias en el negocio. Una familia comprometida con la tradición, la de una elaboración artesanal cuidadosa con cada uno de los detalles que, sumados, convierten el de Casa Fígols en un embutido auténtico, con el sabor y aroma de siempre.

Joan Fígols, abuelo del actual propietario,

junto con su esposa Queralt Planas, puso en marcha un primer negocio familiar, una tienda multiproducto que inicialmente cumplía con la misión de ofrecer un buen servicio a los vecinos de Montmajor y a las casas aisladas de los alrededores. En aquel momento, se vendían productos de la matanza que la familia celebraba semanalmente, y del éxito de la iniciativa surgió la idea de orientar el negocio hacia esta dirección.

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Corría el año 1959 cuando Casa Fígols
entró de lleno en el sector del embutido,

siempre siguiendo incondicionalmente el método tradicional, de forma completamente artesanal. En ello jugó un papel crucial el mercado semanal de los miércoles en Montmajor, que entonces era el punto donde los productores de la zona fijaban los precios del ganado vivo. La afluencia de público era muy importante, y dio un fuerte impulso a la venta de Casa Fígols.

La segunda generación,
con Joan Fígols hijo y su mujer Rosa Casas,

siguió elaborando productos del cerdo, con tanto acierto que su fama de buenos embutidos se hizo extensiva por su comarca, el Berguedà, y las comarcas vecinas. Ampliaron y consolidaron la comercialización en la tienda de Montmajor y empezaron a vender en pequeños establecimientos de la comarca, hecho que conllevó la incorporación de sus tres hijos: Concepció, Queralt y Joan Fígols.

Fue con la incorporación
del nieto del fundador, también Joan Fígols,

cuando la marca empezó a expandirse de forma más considerable, siempre respetando la calidad y las características de los productos elaborados hasta el momento. En el año 1993, Casa Fígols constituyó una sociedad limitada, y en 1994 amplió las instalaciones de Montmajor para poder dar un nuevo impulso a la producción.

Joan Fígols y su mujer, Marta Comellas,

fueron los artífices de un crecimiento en establecimientos propios que han dado mucha visibilidad a la marca. La primera tienda fue en el Prat de Llobregat, en el año 1994. Más adelante llegaron los establecimientos de Barcelona (1997) y la renovación de la tienda histórica de Montmajor. En el año 2005, Casa Fígols abrió en Berga, y en 2007 en Avià. Finalmente, desde el año 2011 está presente en el mercado de la Boqueria (Barcelona).

En paralelo al crecimiento en establecimientos propios,

Casa Fígols ha expandido su producto por toda Cataluña y distintos puntos de España, fundamentalmente a carnicerías y tocinerías pero también a restaurantes y tiendas de productos gourmet. Hoy, más de 300 establecimiento confían en los productos Casa Fígols, que ya no son sólo embutidos sino también elaborados y platos preparados, todos con la misma filosofía: elaborado como siempre, pero mejor que nunca.